El apartheid en las marcas de cosmética en España

Estee LauderAntes, y cuando digo «antes» me refiero a «antes de internet» (creo que internet ha marcado un antes y un después en nuestras vidas), las marcas de cosmética se agrupaban según su canal de venta o distribución.
Por una parte teníamos las marcas selectivas o marcas de cosmética de lujo cuyo canal principal de venta eran las perfumerías de alta gama o los espacios exclusivos en los grandes almacenes, las tiendas duty free en los aeropuertos, y poco más.
Por otra parte estaban  las marcas de gran consumo, mucho más populares, que se vendían principalmente en grandes superficies o supermercados.
Junto a ellas existían y existen  las marcas de venta exclusiva en farmacia y parafarmacia, que presumían de un pedigree más científico o terapéutico.
Finalmente, existían las marcas de cosmética profesional, cuya venta se hacía  a través de la propia fuerza de ventas, en los centros de belleza o en las cabinas de algunas perfumerías, donde se realizaban tratamientos de estética.
Crema Diamond
Había como véis una perfecta convivencia apartheid en las marcas de cosmética, es decir, no se mezclaban entre si jamás.
Es más, no sólo no se mezclaban, sino que había un cierto tabú a hacia la «promiscuidad». Se consideraba «alta traición» el que una marca profesional se comercializara a la vez en los circuitos selectivos y en los profesionales.
Recuerdo que muchas de las grandes marcas de cosmética profesional  miraban con envidia a sus competidoras de cosmética selectiva, especialmente por los altos márgenes que les dejaban y que permitían hacer verdaderos derroches publicitarios.
En su día hubo alguna tentativa de «pasarse al enemigo»  o al menos «bailar con él»  por parte de alguna empresa del bando «profesional».  Incluso hubo una al menos  que lo logró.  Fue el caso de Natura Bissé que con su crema Diamond, logró nada menos que un corner de venta en los todopoderosos almacenes Harrods de Londres.
¿Y cómo lo logró? Pues fácil, haciendo una crema muy buena y poniéndole y precio de lujo, sin olvidar claro está, contratar a una de las agencias de comunicación más prestigiosas de España.
Hubo también otras marcas de cosmética profesional como es el caso de Germaine de Capuccini que promocionaron con bastante éxito su imagen en los circuitos de la cosmética de lujo, eso sí, haciendo grandes inversiones en publicidad, especialmente en revistas femeninas.
Hasta aquí el «antes» y ahora viene el «después», o lo que que es igual el «ahora».Crema Ponds
Internet ha llegado a nuestras vidas para quedarse. Logrará lo que nadie ha conseguido en los últimos 50 años, a saber,  revolucionar los canales de venta de  las marcas de cosmética, ya sean profesionales, de lujo, de venta en farmacia, o de mass market, y además, no se lo pierdan:  habrá promiscuidad.
De hecho Birchbox España ha «levantado la veda». En sus cajitas marcas tan dispares como Margaret Astor, Kanebo o Ives Rocher «alternan sin manías» con Bruno Vassari, Ainhoa o Salerm.
Pienso que el apartheid en las marcas de cosmética tiene sus días contados.

Acerca de Agueda Orozco

Profesional con gran experiencia en la edición de revistas profesionales de peluquería y estética, organizadora de certámenes profesionales y creadora del blog Beauty Today.
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